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Pensando sobre el cambio que se avecina me acordé de un conocido poema de Kavafis, y como no de Violeta Hamilton, el cual describía de manera extarodinariamente clara un proceso o procesos vitales anidados, los cuales acumulados nos dan la sensación de existir, de adquirir experiencias, conocimientos, valores, etcétera. Evoca perfectamente el proceso de viajes circulares experimentado en la vida de cada uno, de cómo a veces percibimos que hemos vuelto a un punto de partida en nuestras vidas y nos preguntamos el sentido de todo esto. Pero enseguida nos damos cuenta de que hay algo diferente: no somos los mismos, el viaje nos ha hecho cambiar, ser diferentes. A veces no lo sabemos describir, ¿nos ha hecho crecer?, ¿madurar?, ¿adquirir experiencias?, ¿nos ha hecho reaccionar de forma diferente ante similares estímulos?, no sé. Para cada cual será diferente, imagino. Aunque también habrá personas a las que lo que he comentado no les sugiera absolutamente nada de nada. Para Carmencita, por ese olvido imperdonable. Konstantínos Kaváfis. ÍTACA. Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias. No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes, ni la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo. Los lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano; que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas. Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, y comprar unas bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano, y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases. Acude a muchas ciudades del Egipto para aprender, y aprender de quienes saben. Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí, he aquí tu destino. Mas no hagas con prisas tu camino; mejor será que dure muchos años, y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, rico de cuanto habrás ganado en el camino. No has de esperar que Ítaca te enriquezca: Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje. Sin ellas, jamás habrías partido; mas no tiene otra cosa que ofrecerte. Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado. Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia, sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas. |