La nueva función pública. Ya está aquí

Estos días se empieza a hablar de numerar los puestos en el Ayuntamiento de Zaragoza.

Con Jerónimo Blasco parece que llega la privatización al Ayuntamiento.

Llevamos años hablando de temas como estos que conciernen a las administraciones públicas. Se utilizan tiempos verbales que nos indican que los dirigentes tiene ideas, planes, pretensiones, etc. Vamos, se habla de hipótesis, de escenarios futuros, nos decimos algo así como: -"¡bah! parece que la cosa va en esta dirección, pero bueno, falta mucho para eso, alguien hará algo"-

Pero lo que a día de hoy es irrefutable es que el espíritu de la función pública que te aprendes en las normativas básicas reguladoras del reciente pasado y que deberían orientarla, no tiene nada que ver con lo que se está edificando hoy, dándosele carta de naturaleza en los BOEs y BOAs actuales a golpe de decretos y leyes.

Mirad, os contaré una historia. El edificio Pignatelli del Paseo Mª Agustín que conocemos no tiene nada que ver con el edificio que allí existía. Los arquitectos necesitaban demolerlo para hacer otra cosa en ese lugar, el actual edificio o sede del Gobierno de Aragón. Pero cierta normativa sobre patrimonio cultural impedía esa demolición. Optaron por una ingeniosa solución saltándose la legislación con el beneplácito del gobierno que debía impedirlo. Se derribaba un tramo de poca longitud e inmediatamente se construían ese tramo con la nueva planta, esto es, debajo de los andamios y toldos antipolvo se demolía a la vez que se construía un nuevo edificio, esos andamios se iban corriendo y así en un tiempo razonable, como por arte de magia, había un edificio "restaurado". Mentira, era nuevo y no se podía haber hecho. Se parecía mucho, a ojos de un profano era por fuera "igual", pero por dentro no tenía nada que ver.
Por supuesto que se conservaron elementos esenciales, la iglesia, la disposición geométrica de los patios, etc, pero el edificio en sí es nuevo y lo más divertido, aún hoy, mucha gente cree que es un viejo orfanato restaurado o un antiguo instituto de bachillerato.

Para mí que seguimos creyendo en una ilusión en la que participamos por acción u omisión todos, los funcionarios, los sindicatos y los políticos. La administración pública está siendo reedificada tras una demolición infinitesimal, gota a gota, minuciosa. La cual, tras un periodo de tiempo adecuado se podrá integrar y resultar en una nueva función pública del gusto del depositario del poder político, aparentando no haber sufrido ésta modificación alguna.
Y así, creo, nos lo quieren hacer creer.

16/01/2009 09:11 Autor: Castán de Biel. Enlace permanente. Tema: Sociedad.

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