¡Qué grande sos Gardel!
Recuerdos de madrugadas, vino barato, tango y vida. El universal Gardel siempre acompañando como una banda sonora momentos inolvidables, ya sea en el mismísimo Buenos Aires o Montevideo, en Zaragoza o Sebastopol. Da igual, nos pertenece a todos
Si he de elegir y siguiendo con las interminables discusiones gardelianas, decir que soy más de cambalache que de volver.
Ahora bien, después de oir esto ya no sé que decir más sobre el gran Carlos Gardel. Una jota por su sitio, arrabalera y milongera. Indescriptible.
